Una semana de censura en el 'Tinder chino'

Translating…

El primer ‘Like’ mutuo se transformó en una cita tan solo unas horas después. El lugar del encuentro fue en una pastelería en el norte de Pekín donde te ponen el té demasiado caliente. Ella llegó con una chaqueta rosa con botones dorados y un gorro blanco de lana. Él apareció con un jersey negro de cuello alto que desprendía olor a Nenuco.

Al encontrarse por primera vez, ella le extendió la mano. Él se lanzó al instante a darle dos besos. Primer error.Siempre hay que respetar las costumbres de la persona que juega en casay no invadir su espacio.

La cita continúo con la poca sintonía con la que había empezado.Bajo la protección de una pantalla de móvil, todo es más fácil.Sobre todo a la hora de entenderse. Porque es en el cara a cara cuando te das cuenta de que el traductor del teléfono no es efectivo. No tienes esa pausa. Y para preguntarle en chino a qué se dedica necesitas varios minutos y el cuello alto empieza a provocar una sudoración incomoda.El té aún quemaba cuando se terminó la cita.

El segundo ‘match’ llegó horas después de ese encuentro fracasado. Esta vez hubo muchos emoticonos con corazoncitos en las previa del chat. Porque se volvió a convertir en otra cita presencial al cabo de unas horas. Ya era de madrugada. El lugar: un pub británico en una de las zonas de marcha más céntricas de Pekín.

Ella llegó con una blusa azul, vaqueros negros ajustados y tacones. Él seguía con su jersey con olor a Nenuco. Se saludaron con un apretón de manos.Pero no había conversación fluida posible. Ella sólo hablaba chino. Él, inglés. Aunque esta vez la cita terminó inesperadamente bien, de forma totalmente opuesta a la anterior porque a ninguno de los dos les apetecía realmente hablar. Es lo bueno de no entenderte en ningún idioma. Que, a veces, vas directamente al grano.

La otra ‘Gran Muralla’

Bien, si ha llegado hasta esta línea es porque el tema ha captado su atención. Así quevamos a empezar por el principio de la historia. Por la Gran Muralla. La de piedra no, la otra, la digital. Ese gran cortafuegos montado por los chinos hace 14 años para que el pueblo no se corrompiera por las “culturas malignas” de fuera. Ese gran bloqueo a las aplicaciones y navegadores de “perversión occidental”. Menos mal que todo lo copian. Y cuando quieren lo hacen muy bien. Vamos con una de las mejores:el Tinder ‘Made in China’.

Se llama Tantan y funciona exactamente igual que su homólogoque tanto gusta a los españoles: no puedes empezar a flirtear con la otra persona si el Like no es mutuo.La sección masculina es bastante aburrida. Se podría dividir en dos bloques: están los musculitos de gimnasio con el mismo flequillo y poniendo morritos delante del espejo. Y luego los que salen, más rollo intelectual, posando con un libro entre manos, mirando melancólicamente tras una ventana mientras la copiosa lluvia cae sobre la…

En la sección femenina hay más variedad. Algo que es totalmente objetivo, independientemente del gusto sexual de cada usuario. Porque encuentras chicas que posan con las máscaras anticontaminación o con peluches de Pikachu. Otras, más instagramer,se ponen 50 filtros en la cara y hasta se agrandan los ojos. Esto último es lo más común. Y lo más extraño. Luego quedas a tomar un trozo de bizcocho con una chica que en sus fotos parecía de Canarias, y aparece una joven más blanca que la leche y con los ojos rasgados. Yte dice que es una rebelde, una antisistema, porque tiene 23 años y aún no se ha casado.

Si criticas al régimen, olvídate de ligar

También están chicas como la usuaria Coco.Era su primera interacción con un chico occidental.Quería saber muchas cosas de fuera. El chico también de China. Salieron las palabras Hong Kong y democracia. “Eso por aquí no lo pongas. Temas delicados, no”, dijo ella.Salieron las palabras censura y régimen espía. Y Coco lo bloqueó.

Lo mismo hicieron Clair y Sophia (si, son chicas chinas, pero que se ponen esos nombres. Y eso, normalmente, significa que hablan inglés). La primera decía que estaba harta de que los occidentales ensuciaran el nombre de China hablando de falta de libertades cuando “es el país más libre del mundo”.

Por su parte, Sophia empezó a despotricar contra Estados Unidos, diciendo que es el culpable de la cara equivocada que China tiene en todo el mundo. “La gente se cree que aquí estamos oprimidos o algo así“, decía. Y algo de razón tiene. Cuando siguieron las repreguntas, ambas bloquearon al chico. Moraleja: está claro que así no se liga.

En verdad,el Tantan es un gran invento. O, al menos, una gran copia. Ha servido para que muchos jóvenes salgan un poco de las estructuras sociales establecidas. Quese desinhiban sin miedo a alterar de cara al público los códigos de conductaestablecidos desde el Partido Comunista.

Hombres desesperados, mujeres con filtros

El creador del Tantan, Wang Yu, dice que la aplicación tienen más de siete millones de usuarios cada día y que ya ha habido más de 3.000 millones de interacciones.Si te haces vip y pagas cinco euros al mes es más fácilque las tengas, porque puedes ver quién te ha dado Like y devolvérselo. Pero, al igual que en el Tinder español, ellas son las que realmente eligen.

Las mujeres dan Like a un 6% de sus usuarios recomendadosmientras los hombres se lo hacen al 60%”, explica Wang. Lo que el CEO de Tantan no ha sabido explicar muy bien es por qué su juego para ligar te manda un mensaje amenazándote con expulsarte de la aplicación si subes el tono -sexual, desde el respeto y consentimiento mutuo- durante alguna conversación en el chat.

También es lógico que ellas seleccionen cuidadosamente sus Likes porqueel catálogo de hombres es mucho más amplio. Y el botón del corazón es limitado y, cuando se agota, tienes que esperar uno o dos días para poder volver a jugar.

Hombres hay muchos porque en China, en general, sobran. Concretamente, 30 millones para hacer un equilibrio proporcional al número de mujeres. Para buscar una explicación a este desastre demográfico habría que preguntar aaquellos políticos que en 1979 decidieron implantar la política de un solo hijo, vigente hasta hace tan sólo cuatro años.

La herencia comunista

En aquellos años 70la población crecía demasiado rápidoy eso era incompatible con la explosión económica de lo que hoy es la segunda potencia mundial. Había que regular los nacimientos para que los nuevos niños no devoraran más pan del que había. Entonces esa restricción funcionó. O eso pensaron desde Pekín. Pero no contaban con que a la hora de limitar a los padres a tener un solo hijo, estos siempreiban a dar preferencia a tener un varón.

Un reciente estudio internacional publicado en la revista científica norteamericana PNAS apuntaba a queesta práctica del aborto selectivo ha evitado que nazcan cerca de 800.000 niñas al año. Haciendo cálculos, si la política de un solo hijo ha durado 36 años, podemos apuntar que ahora hay en China casi 29 millones de mujeres menos de las que habría si esa política nunca se hubiera instaurado.

Por ello hay tantos hombres metidos en aplicaciones para ligar como Tantan en busca de pareja. Otra cosa es el motivo por el que la mayoría posa en sus fotos poniendo morritos delante de un espejo mientras se sube un poco la camiseta para que se le pueda ver algún abdominal retocado con photoshop.

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